Desde que un grupo de vecinos fundamos la Plataforma Amplaries, hace 19 meses, y sobre todo desde que constituimos la Cooperativa Amplaries, hace 7 meses, hemos recibido multitud de consejos, unos con buena intención y otros con “buena intención”.
Francisco Allegue, socio cooperativista y con mucha experiencia a sus espaldas en estos temas, ya que en su día intermedió entre la Cooperativa Mondragón y empresas estadounidenses, cuando iniciaron contactos de colaboración comercial e industrial en nuestro país. En una de nuestras charlas veraniegas en la “Biblioteca del Mar”, nos dijo lo siguiente:
“Tenéis que mirar hacia delante, trabajar para el bien común y ser absolutamente irreductibles”. Cuanta sapiencia contenían estas palabras ya que en estos meses han intentado destruirnos, aniquilarnos, aplastarnos y reducirnos a borregos, como éramos antes de iniciar esta “cruzada”. Nos amenazan, intimidan, difaman, vilipendian, acosan e intentan por todos los medios que este proyecto no llegue a buen puerto.
Pues no lo han conseguido y se equivocan si creen que lo conseguirán, nuestra firme decisión de cumplir, como mínimo la primera fase de tres años y precisamente haber adoptado el sistema “irreductibles”, nos ha preservado de influencias externas de clara intención mercantil. Todos los días maldicen la hora en que constituimos una Cooperativa (sociedad sin animo de lucro), pero nosotros irreductibles. Este barco sigue navegando y en cada puerto que recala (comunidades), consigue fuerza y energía para continuar hasta el próximo. En este barco se suben náufragos, polizones y “topos” enviados por los destructores de utopías, pero sobre todo se embarcan personas ilusionadas que creen que se pueden cambiar las cosas. Personas que saben que combatir la corrupción política y empresarial, no está en sus manos, pero convencidos de que si limpiamos nuestra casa de corruptelas, el resto, quizás algún día y alguna generación, podamos o puedan hacerlo.
“Nos odian porque nos temen, y nos temen porque nos saben irreductibles”.