Benicàssim, Orpesa, Cabanes, Xilxes
y Moncofa han de pagar un millón anual durante 25 años si se activan. Califican de “insostenible” e “inasumible” tener que abonar dinero por un agua que ya no es necesaria.
La puesta en marcha de las dos desaladoras en construcción en la provincia (Benicàssim-Orpesa y Moncofa) hipotecará a los municipios implicados (a estos se suman Cabanes y Xilxes). Y es que el pago de estas infraestructuras por parte de los ayuntamientos descuadrará sus cuentas. Sigue leyendo

