Los nuevos retrasos del aeropuerto frustran acuerdos turísticos ante la campaña de verano

Las modificaciones técnicas y la búsqueda de un nuevo gestor para la infraestructura aplazan la llegada de aeronaves a Castellón 

La provincia de Castellón afronta otra campaña estival sin aeropuerto. Una vez más, y como ya ocurriera en la principal feria turística del año, Fitur, la provincia llegará al verano de 2012 siendo la única del arco mediterráneo sin tener una infraestructura aéra operativa que sirva como catalizador del turismo.

Pese a ello, el diputado de Turismo de Castellón, Andrés Martínez, señalaba que «la línea de promoción de la provincia va a seguir siendo la misma a la espera de que el aeropuerto sea una realidad». No obstante, el también alcalde de Peñíscola recordaba que en el cambio de planes sobre el aeropuerto obedece a factores ajenos a Aerocas, como es el caso de la ruptura de negociaciones con la empresa concesionaria, Concesiones Aeroportuarias.
Mientras tanto, el sector turístico trata de avanzar en Castellón como una fórmula para sacar adelante la economía provincial y, sobre todo, desestacionalizar las visitas que en la mayoría de municipios turísticos se concentra en los meses de verano.
Un ejemplo de ello es que la empresa Marina d’Or ha sellado un acuerdo para traer a turistas rusos y búlgaros que llegarán al complejo turístico a través del aeropuerto de Manises. Se trata de uno de los más grandes acuerdos firmandos nunca por la empresa y que se materializará a partir del mes de abril.
Otro de los ejemplos es el acuerdo al que llegó Peñíscola con un toruoperador para traer a miles de turistas austríacos. Los retrasos del aeropuerto hacen que estos pasajeros aterricen en el aeropuerto de Reus, desde donde se les lleva directamente a Peñíscola.
Andrés Martínez insistía en que «lo importante, al menos en este caso de los austríacos, es que lleguen a la provincia» más allá de donde aterricen. Pese a todo, desde el Patronato de Turismo se está haciendo un gran esfuerzo por dar a conocer la provincia como destino turístico, más allá de que el aeropuerto esté o no en marcha.
«Nosotros seguimos los pasos que nos marcan los empresarios turísticos y queremos generar una marca para Castellón; cuando el aeropuerto esté listo, sumará mucho a los esfuerzos que estamos haciendo pero mientras tanto hay que seguir trabajando».
Y es que en el último consejo de administración de Aerocas, tal y como ya anunció Carlos Fabra, presidente de la empresa pública el pasado 30 de diciembre de 2011 tras hacerse pública la ruptura de negociaciones con la concesionaria del aeropuerto, para que el recinto pueda operar «se tienen que ejecutar modificaciones» como, por ejemplo, «la zona de giro de aviones de la pista», explicaba entonces Fabra. En la reunión del consejo de administración del lunes, Fabra reiteró la necesidad de esta obra para adaptar la pista a las nuevas normativas europeas.
Y es que el presidente de la empresa pública manifestaba que, justamente uno de los motivos por los que se rompía con la empresa Concesiones Aeroportuarias era por el «escaso interés» que había mostrado en gestionar la base de Vilanova d’Alcoea. «Hay obras, como esta justamente, que debían ejecutar y que no han hecho», así como no concurrir al concurso público de AENA para gestionar la infraestructura.
A ello cabe añadir que la principal accionista de Concesiones, Globalvía, ya había dejado caer que entre sus planes no estaba la gestión de recintos aeroportuarios.
El presidente de Aerocas recordaba entonces que la empresa pública cuenta con un aval bancario de cuatro millones de euros que se destinarán a recomponer la pista, tal y como ya publicó este periódico el pasado mes de enero.
De hecho, Carlos Fabra explicaba que se habían remitido varios informes a AESA (Agencia Española de Seguridad Aérea) y ya se habían marcado algunas correcciones cuya modificación era preceptiva para recibir el permiso aéreo. Una modificación de la zona de giro y no de todas las pistas.
También el mes pasado, el director del aeropuerto, Juan García Salas, explicaba que entre los trámites necesarios para recibir todos los permisos, se les exigía una reforestación en la zona. Una inversión superior a los cuatro millones de euros. También se les reclamaba modificaciones en los informes orográficos, antes de la visita de los técnicos de AESA a la base.
La situación a día de hoy es que el aeropuerto de Castellón no tiene ni siquiera una fecha para empezar a recibir aeronaves. No obstante, ya cuenta con seguridad privada, se ha adjudicado el servicio de seguridad aérea y el de los controladores, así como el concurso para controlar la fauna a través de hurones y halcones. Sin embargo, la ruptura del Consell con la concesionaria deja más en el aire todavía el futuro de esta cuestionada infraestructura.

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