Empresarios valencianos piden a García-Margallo celeridad en los visados

VALENCIA- «Es necesario conceder más visados de forma urgente, se están perdiendo grupos enteros de viajeros continuamente». Fue la potente queja que expresó ayer el propietario de Marina d’Or, Jesús Ger, durante el almuerzo organizado por el Club de Encuentro Manuel Broseta, al que asistía como protagonista el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo.

Ger comparó el tiempo que se tarda en otros países en tramitar este documento necesario para entrar en determinadas naciones, con lo que cuesta en España. «En Francia y Alemania se tarda tres días, frente a los ochos de España», lamentó el empresario, quien aseguró que las agencias de viaje pierden «muchísimos» viajeros por esta razón………

No fue la única queja que tuvo que aguantar García-Margallo, quien estuvo acompañado durante el almuerzo por el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Otro de los empresarios allí presentes le reprochó que «los consulados españoles no funcionan» y que, mientras que otros países tramitan permisos para las empresas a través de las embajadas, en el caso español nunca sucede.

García-Margallo respondió a las críticas recordando que es responsable del Departamento desde hace solo seis meses, pero que, por supuesto, tiene mucho interés en solucionar todas estas cuestiones. De hecho, pidió a los presentes que si un embajador no les atiende, se lo comuniquen enseguida.

Por otra parte, el ministro indicó que la Unión Europea necesita «poner en marcha un ‘Plan Marshall’ de crecimiento para reconstruir las economías desarrolladas». Según aseguró, «esos planes» están hechos, la hoja de ruta española está diseñada, con medidas y plazos concretos.

En referencia al próximo consejo de la UE de este fin de semana, se mostró confiado en la posibilidad de «enderezar la situación extraordinariamente compleja», porque «las noticias que llegan son preocupantes». Recordó que la prima de riesgo sigue estando «altísima», y lo que se paga en intereses son recursos que no pueden ir a educación, sanidad o a prevenir el envejecimiento.

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