A punto de finalizar su construcción, nadie quiere agua de las desaladoras

Los alcaldes pretenden renegociar los convenios para abaratar el agua y las amortizaciones por las obras. Ninguno de los cinco municipios que ha firmado un convenio para la utilización del caudal dice necesitarlo.

RAMON OLIVARES RUIPÉREZ 24/01/2012

Las desaladoras encaran la recta final de sus obras –en el caso de la de Cabanes-Orpesa incluso han comenzado ya las verificaciones de los equipos,…..

 como ya informó Mediterráneo en su edición de ayer, y en la de Moncofa se prevé el final de las obras hacia el mes de junio– y nadie quiere utilizar el agua que producirán. Consultados por este diario, ninguno de los cinco municipios que ha firmado el convenio con Aguas de las cuencas mediterráneas (Acuamed) tiene previsto hacer uso de la disponibilidad que por contrato le pertenece. La mayoría incluso pretende renegociar estos convenios, con lo que la utilidad de dos infraestructuras que han supuesto una inversión de más de 120 millones de euros está ahora mismo en entredicho.

La crisis económica es la que está detrás de esta problemática. El hecho de que no se hayan ejecutado las grandes actuaciones urbanísticas previstas –Marina d’Or Golf entre Cabanes y Orpesa; el PAI de golf y el del balneario en Moncofa; y Xilxes Golf Resort en esta localidad– ha provocado que las demandas que se preveían cuando se firmaron los convenios no sean necesarias ahora. Los primeros convenios, con Cabanes y Orpesa, se suscribieron en abril del 2006 y el último, el de Benicàssim, en enero del 2008, justo antes del inicio de la crisis, que dio de lleno en la construcción.

Esto además se suma ahora a los problemas de liquidez que sufren los ayuntamientos. Con una deuda acumulada en buena parte de ellos y con una reducción espectacular de sus ingresos, los consistorios se ven incapacitados para hacer frente a los pagos contemplados en los convenios.

 amortización // No en vano, según denuncian los alcaldes de Cabanes y Xilxes, Francisco Artola y Vicente Martínez, y el concejal de Urbanismo de Orpesa, Tomás Fabregat, además del coste del agua que se cobra a los usuarios, los consistorios deben hacer frente a unas amortizaciones anuales por las obras. Todos señalan que estos pagos son “muy importantes”, aunque no pueden concretar el montante ni el periodo de pagos.

Por ello, casi todos los munícipes –solo en Xilxes no se pronuncian– coinciden en solicitar una revisión de los acuerdos con Acuamed. En todos, excepto en Benicàssim –cuya titular, Susana Marqués, afirma que este documento es “heredado”– ha habido continuidad en cuanto al color político, por lo que serán ahora los mismos partidos que firmaron aquellos documentos quienes los tendrán que renegociar. El único cambio estará en Acuamed, que depende del Gobierno.

Eso cuando se produzcan las reuniones, porque, a excepción de la carta que en el 2009 el anterior primer edil de Cabanes, Artemio Siurana, remitió a Acuamed, los municipios todavía no se han puesto en contacto con la entidad que ha construido las desaladoras para sentarse a hablar.

Otras localidades ni siquiera llegaron a firmar el convenio. Almenara fue la que estuvo más cerca, pero solo suscribió un acuerdo de intenciones, como la Vall d’Uixó, Nules y Benavites (Valencia) sobre la planta de Moncofa.

Un pensamiento en “A punto de finalizar su construcción, nadie quiere agua de las desaladoras

  1. El agua procedente de desaladoras es cara y deficiente.
    Las desaladoras tienen su lógica en Israel o en paises que no tienen una excelente agua dulce que tiramos constantemente al mar y que era lógico haber trasvasado. La derogación de la ley fué un desastre económico para España

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