Un grito de ayuda urgente…

La familia solicita una beca que le permita matricular a su hijo, con una severa minusvalía, en el instituto.

Testimonio de la Vall d’Uixó. Con el coraje que caracteriza a la mayoría de las madres, Soledad Torres, ha iniciado una cruzada para reclamar una simple beca de transporte adaptado. Las administraciones le dan un silencio por respuesta.

El Estado del Bienestar se tambalea. La crisis económica ha puesto en jaque a los servicios sociales, que están sufriendo duros recortes por parte del Gobierno autonómico, que es la administración pública que tiene las competencias trasferidas en el ámbito de los recursos sociales.
Más allá de cifras y datos, el testimonio de afectados por este Estado de Bienestar desquebrajado pone rostro a la dura realidad por la que atraviesan numerosos castellonenses. Soledad Torres es un claro ejemplo de la ineficacia de la Ley de Dependencia. Esta vecina de la Vall d’Uixó tiene un hijo de 12 años que sufre una minusvalía reconocida del 55 por ciento, que no le ha permitido caminar nunca y le dificulta la movilidad en numerosas partes de su cuerpo. Hace unos meses, el pequeño ha sufrido una importante operación múltiple, que le imposibilita realizar cualquier tipo de actividad física.
Soledad y su marido, que está en el paro, sobreviven con la ayuda de los 400 euros al mes y unos pocos ahorros logrados después de años trabajo. Desde que empezó el curso escolar han llamado a un sinfín de puertas para solicitar una beca de trasporte adaptado para que su hijo pueda ir al Instituto Benigarló, donde cursa 1º de ESO. De momento, ni la Conselleria de Educación, ni la concejalía de Educación y Servicios Sociales, ni desde el propio centro les han dado una solución. “De un sitio me mandan a otro, me dicen que no dependen de ellos, que no hay ninguna beca para esto, nadie me da soluciones”, denunció Torres, quien desde la indignación criticó que si el hijo fuera de algún político, “este mendigar, esta lucha contra muros burocráticos, este sentirse abandonado por la ley, no les pasaría”.

Revisión de la valoración
Actualmente, su hijo no recibe ninguna prestación económica de la Ley de Dependencia, ya que los técnicos le diagnosticaron Grado I Nivel 1 moderado, por lo que las personas con este grado de dependencia no percibirán ayudas hasta 2013, según establece el calendario de aplicación de la normativa. Por ello, y ante la situación de dependencia que sufre su hijo, Torres ha solicitado una nueva valoración del pequeño, que actualmente sufre una discapacidad acuciada en su parte izquierda, por lo que necesita la ayuda de sus padres para desarrollar cualquier tipo de actividad cotidiana.
Debido al cuidado que requiere su hijo, esta vallera no puede trabajar fuera de su hogar y aportar fondos a la economía familiar. Su lucha es continua y su único deseo es que al final del largo camino, convertido a veces en un complicado calvario, su hijo, que tiene un coeficiente intelectual muy elevado de 124, logre hacer realidad su sueño, ser profesor de paleontología.

levante-EMV

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